La necrosis avascular (AVN), también conocida como osteonecrosis, es una condición debilitante caracterizada por la muerte del tejido óseo debido a la falta de riego sanguíneo. Esta necrosis isquémica o citotóxica afecta predominantemente al hueso epifisario, provocando dolor articular y un impacto significativo en la calidad de vida, especialmente en pacientes jóvenes. La afección puede presentarse como unifocal, afectando una sola articulación, o multifocal, involucrando múltiples articulaciones, lo que sugiere un posible origen sistémico. La AVN se asocia más comúnmente con la cabeza femoral, con más del 75% de los casos impactando esta área, lo que representa un desafío significativo en la medicina ortopédica (1).

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El enfoque diagnóstico de la AVN se basa principalmente en técnicas de imagen. La resonancia magnética (RM) es el estándar de oro para diagnosticar y estadificar la AVN, especialmente en casos de dolor de cadera inexplicable en pacientes jóvenes donde las radiografías iniciales parecen normales. La sensibilidad de la RM permite la detección de AVN en etapa temprana, lo cual es crucial para un tratamiento oportuno y eficaz. La detección temprana a través de la RM puede mejorar significativamente los resultados del paciente al permitir el inicio de tratamientos conservadores antes de que la enfermedad progrese.
El sistema de clasificación de Arlet y Ficat se usa comúnmente para estadificar la AVN. En las primeras etapas (Estadio I y II), la superficie articular permanece intacta y se recomiendan tratamientos conservadores, como medicamentos para reducir la pérdida ósea, fisioterapia y modificaciones del estilo de vida. Estas medidas tienen como objetivo controlar los síntomas y ralentizar la progresión de la enfermedad. En estas etapas, los pacientes a menudo pueden mantener un nivel razonable de función articular y evitar procedimientos más invasivos.
A medida que la AVN avanza a la Etapa III y IV, la superficie articular comienza a colapsar, lo que provoca dolor intenso y deterioro funcional. En este punto, los tratamientos conservadores suelen ser insuficientes y la intervención quirúrgica se vuelve necesaria. La artroplastia articular, o cirugía de reemplazo de cadera, es el tratamiento principal para la AVN avanzada. Este procedimiento puede proporcionar un alivio significativo del dolor y restaurar la función articular, aunque implica un período de recuperación considerable y riesgo de complicaciones.

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