La tensión superficial es la fuerza de atracción que se genera en la fina capa de humedad que recubre el interior de cada alvéolo microscópico.
A partir de la fuente, su funcionamiento y control se explican de la siguiente manera:
- La fuerza del agua: La capa de agua en el interior del alvéolo actúa de forma similar a un imán, donde las gotas de agua se atraen entre sí. Esta atracción genera una “trampa magnética” que tira de las paredes alveolares hacia el centro, creando una fuerza que intenta colapsar y aplastar la cavidad.
- El riesgo al exhalar: Al final de una exhalación profunda, esta tensión superficial amenaza con hacer que la estructura del alvéolo se colapse y las paredes se peguen por dentro.
- La intervención del surfactante: Para contrarrestar esta fuerza, los neumocitos tipo II liberan surfactante pulmonar (una mezcla de lípidos y proteínas). A nivel molecular, el surfactante se introduce directamente entre las gotas de agua, separándolas y rompiendo la atracción magnética.
- El resultado biológico: Al mantener bajo control la tensión del agua, el alvéolo permanece abierto como un globo a medio inflar, asegurando que los pulmones jamás se peguen por dentro al vaciar el aire.

Graduado en Lic. Kinesiología y Fisiatría (UBA). Especialista en rehabilitación cardio respiratoria (Fundación Favaloro). Compartiendo conocimiento basado en la evidencia de manera accesible.