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Optimización de la Sedación en Pacientes Críticos

Optimización de la Sedación en Pacientes Críticos

Resumen del artículo “Optimización de la Sedación en Pacientes Críticos”

I. Introducción: El Cambio de Paradigma hacia la Sedación Dirigida por Objetivos en Cuidados Intensivos

La sedación representa un pilar fundamental en el manejo de los pacientes en estado crítico, siendo indispensable para garantizar su confort, mitigar la ansiedad y facilitar la tolerancia a diversas terapias invasivas, como la ventilación mecánica (VM).1 Permite que los pacientes se adapten a procedimientos que, de otro modo, serían incómodos y desagradables, así como al entorno de la unidad de cuidados intensivos (UCI).3 El objetivo primordial es salvaguardar el bienestar físico y psicológico del paciente.4

No obstante, a pesar de su necesidad, la sedación excesiva conlleva consecuencias negativas significativas, que afectan a los pacientes tanto a corto como a largo plazo.5 Estos riesgos incluyen un aumento en la incidencia de delirio, una prolongación de la duración de la ventilación mecánica y un incremento de la mortalidad.1 Esta realidad subraya la necesidad de un equilibrio delicado y crítico entre la provisión de una sedación adecuada y la prevención de sus profundos efectos adversos.6

La medicina intensiva contemporánea ha experimentado un notable cambio de paradigma hacia la sedación dirigida por objetivos. Esta filosofía moderna prioriza la analgesia como intervención inicial, seguida de una sedación ligera o, cuando sea apropiado, la ausencia total de sedación, desaconsejando activamente la sedación profunda rutinaria.6 Este enfoque basado en la evidencia busca mejorar sustancialmente los resultados de los pacientes, manifestándose en una reducción del tiempo de ventilación mecánica, una menor exposición a fármacos y una disminución de la duración total de la estancia tanto en la UCI como en el hospital.6

Un componente esencial de esta estrategia es el “ABCDEF bundle” (Valorar, prevenir y manejar el dolor; Protocolos de interrupción diaria de sedación y protocolo de respiración espontánea; Elección de analgesia y sedación; Valorar, prevenir y manejar el delirio; Ejercicio y movilidad temprana; Inclusión y habilitación familiar).6 Este conjunto de intervenciones multicomponente es ampliamente recomendado para lograr resultados clínicos mejorados.

Un aspecto crucial de la gestión de la sedación es la primacía de la analgesia. Priorizar el manejo del dolor antes de iniciar o ajustar la sedación (el enfoque de “analgesia primero” o analgosedación) no es meramente una cuestión de confort del paciente; es un elemento estratégico y fundamental para reducir la carga total de sedantes. Al abordar eficazmente la causa subyacente del malestar, la necesidad de sedación profunda disminuye significativamente, lo que conduce a una menor exposición a fármacos. Esto aborda directamente la preocupación sobre el “exceso de sedación” y sus consecuencias negativas, demostrando un enfoque proactivo para minimizar la intervención farmacológica. Esta estrategia, especialmente cuando se combina con la preferencia por sedantes no benzodiazepínicos, desencadena una cascada de resultados beneficiosos. Conduce a una menor duración de la ventilación mecánica, una menor incidencia de delirio y estancias más cortas en la UCI y el hospital. Esto implica un manejo del paciente más fisiológico y menos impulsado farmacológicamente, cambiando el enfoque de simplemente enmascarar los síntomas con sedantes a resolver activamente el malestar subyacente. Este enfoque también empodera intrínsecamente al equipo multidisciplinario, ya que las enfermeras, por su continua proximidad al paciente, se vuelven cruciales en la evaluación e intervención temprana del dolor 1, reforzando los beneficios sistémicos de este cambio filosófico.

Las consecuencias a largo plazo de la sedación excesiva, en particular el desarrollo del Síndrome Post-UCI (PICS) y los déficits cognitivos persistentes, representan una carga profunda y a menudo subestimada para los pacientes, sus familias y el sistema de atención médica después del alta.11 Estos efectos se extienden mucho más allá de la estancia inmediata en la UCI, impactando la calidad de vida, la independencia funcional y requiriendo apoyo continuo. La mención explícita del impacto económico del delirio 12 eleva esto de una preocupación puramente clínica a un desafío significativo de salud pública y financiero. Esta comprensión más amplia requiere un cambio fundamental en el enfoque de los cuidados críticos: de simplemente asegurar la “supervivencia en la UCI” a promover activamente la “recuperación óptima y la calidad de vida después del alta de la UCI”. Por lo tanto, los protocolos de sedación deben incorporar explícitamente consideraciones sobre los resultados neurocognitivos y funcionales a largo plazo, no solo el confort inmediato o la sincronía del ventilador. Esto también implica una necesidad crucial de programas de seguimiento y rehabilitación post-UCI robustos, que son vitales para mitigar los efectos devastadores del PICS y asegurar una recuperación más completa para los pacientes.

II. Definición y Logro de la Sedación Óptima: El Papel de la Escala de Agitación-Sedación de Richmond (RASS)

El objetivo primordial de la sedación en pacientes críticos es lograr un estado en el que el paciente esté tranquilo, colaborador y cómodo, permitiendo las intervenciones médicas necesarias y minimizando los riesgos [User Query]. Este estado deseado se denomina con frecuencia “sedación consciente” o “sedación ligera”, con un objetivo específico en la escala RASS de -1/0.6 La sedación ligera se recomienda encarecidamente siempre que sea clínicamente factible para los pacientes con ventilación mecánica 6, promoviendo un enfoque centrado en el paciente y desalentando activamente la sedación profunda rutinaria.6 Lograr una puntuación RASS típicamente entre -2 (sedación ligera) y +1 (inquieto) se considera generalmente indicativo de una sedación adecuadamente manejada, aunque los protocolos institucionales específicos pueden ajustar este rango en función de la condición del paciente y los objetivos del tratamiento.13

La RASS es una escala de 10 puntos ampliamente validada y específicamente diseñada para monitorizar los niveles de sedación y agitación en adultos en estado crítico.15 Su puntuación oscila entre +4 (combativo) y -5 (no despertable), siendo 0 el estado de alerta y calma.7

La metodología para el uso de la RASS implica una evaluación sistemática:

  • Observación (Evaluación Inicial): Se comienza observando al paciente en busca de signos de alerta, inquietud o agitación. Basándose en estas observaciones, se puede asignar inmediatamente una puntuación entre 0 y +4.7
  • Respuesta a Estímulos Verbales (para Pacientes Sedados): Si el paciente no está completamente alerta, lo que indica un estado sedado, el clínico debe dirigirse al paciente por su nombre en voz alta y pedirle que abra los ojos y mire. Si no hay respuesta inicial, la orden puede repetirse una o dos veces. La puntuación RASS de -1 a -3 se asigna entonces basándose en la respuesta del paciente, específicamente la duración del contacto visual (por ejemplo, >10 segundos para -1, <10 segundos para -2, o ningún contacto visual con movimiento para -3).7
  • Respuesta a Estímulos Físicos (para Pacientes Profundamente Sedados): Si el paciente permanece sin respuesta a las órdenes verbales, lo que sugiere una sedación profunda, se aplica estimulación física (por ejemplo, sacudir el hombro o frotar el esternón). Se asigna una puntuación de -4 (movimiento o apertura de ojos a la estimulación física) o -5 (ninguna respuesta a ningún estímulo).7

Las ventajas de la RASS incluyen su practicidad, siendo una herramienta de bajo costo y rápida de administrar (típicamente en menos de 10 segundos).13 Sirve como una guía valiosa para los planes de tratamiento y mejora significativamente la seguridad del paciente al ayudar a prevenir tanto la infrasedación como la sobresedación, al tiempo que orienta un manejo adecuado del dolor.13 Su evaluación integral de los niveles de sedación y agitación proporciona una valoración más holística en comparación con escalas que se centran en un solo aspecto.13 Sin embargo, a pesar de su amplia utilidad, la aplicación precisa y consistente de la RASS requiere profesionales de la salud altamente capacitados, especialmente aquellos con experiencia en entornos de cuidados críticos.13

Más allá de proporcionar una puntuación numérica para la evaluación individual del paciente, la RASS sirve como una herramienta fundamental de comunicación y estandarización entre el equipo multidisciplinario. Sus criterios de puntuación detallados y descriptivos (por ejemplo, “Combativo”, “Alerta y Calmado”) establecen un lenguaje común y objetivo para que enfermeras, médicos y terapeutas respiratorios discutan el estado neurológico del paciente. Esto reduce significativamente la variabilidad subjetiva en la evaluación, fomenta la comprensión interprofesional y facilita ajustes terapéuticos consistentes y dirigidos por objetivos en los diferentes turnos y disciplinas. Esta estandarización es particularmente vital dada la fuerte énfasis en la participación del equipo multidisciplinario en los cuidados críticos.14 Esta estandarización de la evaluación es un requisito previo fundamental para cualquier iniciativa significativa de mejora de la calidad en el manejo de la sedación. Al generar datos consistentes y comparables, la RASS permite la evaluación sistemática de la adherencia al protocolo, la evaluación objetiva de la eficacia de las intervenciones farmacológicas y no farmacológicas, y los ajustes continuos de las prácticas de atención basados en datos. Permite una transición de observaciones anecdóticas a refinamientos basados en la evidencia en el manejo de la sedación, mejorando en última instancia la seguridad y los resultados del paciente.

Lograr y mantener una puntuación RASS de -1/0 no es un estado pasivo de inducción farmacológica; por el contrario, exige una gestión activa, continua y una titulación precisa. Esta “sedación consciente” representa un equilibrio dinámico en el que el paciente está suficientemente cómodo para tolerar las intervenciones médicas necesarias (por ejemplo, la ventilación mecánica) pero lo suficientemente despierto y receptivo como para permitir evaluaciones neurológicas frecuentes, una colaboración activa con los proveedores de atención y la participación en las pruebas de ventilación espontánea. Este delicado equilibrio requiere una vigilancia constante y un ajuste meticuloso, en marcado contraste con las prácticas históricas de sedación profunda continua. La necesidad explícita de una “evaluación periódica del estado neurológico” 6 y una “valoración periódica de su estado de conciencia” 8 subraya inequívocamente este imperativo de gestión activa. Esta estrategia de manejo activo para la sedación ligera reduce intrínseca y directamente el riesgo de acumulación de sedantes y sus complicaciones asociadas, como la ventilación mecánica prolongada, el aumento de la incidencia de delirio y las estancias prolongadas en la UCI. Fundamentalmente, cambia la mentalidad del clínico de “¿cuánto sedante necesito administrar?” a “¿cuál es la cantidad mínima absoluta de sedante necesaria para lograr el objetivo deseado?”. Este enfoque proactivo para minimizar la exposición a sedantes es un contribuyente directo y crítico para mejorar los resultados a corto y largo plazo del paciente, alineándose perfectamente con el objetivo general de reducir las consecuencias negativas de la sedación excesiva.

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Tabla 1: Escala de Agitación-Sedación de Richmond (RASS) Puntuación e Interpretación Clínica

Puntuación Término Descripción
+4 Combativo Abiertamente combativo o violento. Peligro inminente para el personal. 7

La gestión de la sedación debe guiarse siempre por objetivos claros e individualizarse a las necesidades únicas de cada paciente, siendo fundamental una evaluación neurológica continua y periódica.2 Se recomienda encarecidamente el desarrollo y la implementación de protocolos estructurados para el manejo del dolor y la sedación, con el fin de promover de forma consistente la sedación ligera y minimizar o evitar el uso de benzodiazepinas, que se asocian a resultados adversos.6 El uso constante de escalas de sedación validadas, como la RASS, es un componente fundamental para adaptar eficazmente a los pacientes a los protocolos de ventilación mecánica y garantizar una profundidad de sedación adecuada.8 En escenarios clínicos específicos en los que la sedación profunda (RASS -4/-5) o el uso de bloqueantes neuromusculares (BNM) son inevitables, se sugiere la integración de herramientas de monitorización objetiva como la electroencefalografía (EEG), incluyendo el Índice Biespectral (BIS®) o SedLine®, para proporcionar una evaluación más precisa de la actividad cerebral y la profundidad de la sedación.2

III. El Impacto Detrimental de la Sedación Excesiva: Morbilidad a Corto y Largo Plazo

La sedación excesiva contribuye directamente a una profunda depresión respiratoria, lo que puede prolongar significativamente la dependencia del paciente de la ventilación mecánica.2 La inestabilidad hemodinámica, incluyendo episodios de hipotensión y bradicardia, es un efecto adverso bien documentado de varios sedantes, particularmente cuando se administran mediante bolos rápidos o infusiones continuas a altas tasas.2 La ventilación mecánica prolongada es una consecuencia directa y bien establecida de la sedación profunda.4 Numerosos estudios demuestran consistentemente que la sedación profunda se asocia fuertemente con una mayor duración de la ventilación mecánica.21 Un mayor riesgo de neumonía asociada a la ventilación (NAV) es también una complicación significativa directamente ligada a la ventilación mecánica prolongada, lo que agrava aún más la morbilidad del paciente [User Query].

Las secuelas a largo plazo de la sedación excesiva son multifacéticas:

  • Aumento de la incidencia y duración del delirio: La sedación profunda se identifica como un factor de riesgo significativo e independiente para el desarrollo de delirio en pacientes críticos.1 El delirio mismo se caracteriza como una alteración de la conciencia y la cognición, aguda y fluctuante, frecuentemente observada en pacientes de la UCI.7 El delirio es reconocido como un predictor independiente de resultados adversos a corto y largo plazo, lo que subraya su impacto crítico en la recuperación y el pronóstico del paciente.14 El uso de parálisis farmacológica (Bloqueantes Neuromusculares, BNM) puede enmascarar los signos clínicos de delirio y otros cambios neurológicos, dificultando el diagnóstico y potencialmente contribuyendo a su persistencia.7
  • Contribución al Síndrome Post-UCI (PICS): deterioro cognitivo, distrés psicológico y debilidad física: El PICS es una constelación compleja de síntomas físicos (por ejemplo, debilidad muscular adquirida en la UCI, DAUCI), cognitivos (por ejemplo, déficits de atención, memoria, lenguaje, habilidades visoespaciales) y psicológicos (por ejemplo, depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático) nuevos o empeorados que surgen o se agravan después de una estancia en la UCI.11 La sedación profunda prolongada es un factor de riesgo directo e importante para el desarrollo de PICS, contribuyendo particularmente al deterioro cognitivo y la debilidad física.11 El delirio, como componente clave de la disfunción cerebral relacionada con la UCI, es un factor de riesgo importante e independiente para el desarrollo de deterioro cognitivo a largo plazo después de la UCI.11
  • Asociación con el aumento de la mortalidad en la UCI y el hospital: La sedación excesiva o profunda se asocia directamente con un aumento de las tasas de mortalidad tanto en la UCI como en el ámbito hospitalario.1 Estudios han demostrado que un alto índice de asincronía (IA > 10%) en pacientes con ventilación mecánica, que a menudo se maneja aumentando la sedación, se asocia de forma independiente con una mayor mortalidad en la UCI y en el hospital.21 El uso de bloqueantes neuromusculares (BNM) también se ha sugerido como asociado de forma independiente con una mayor mortalidad a los 28 días, lo que justifica una mayor investigación sobre su impacto.24

La relación entre la sedación profunda y el delirio forma un ciclo pernicioso: la sedación profunda precipita el delirio, que a menudo requiere la administración de más sedantes o antipsicóticos para manejar la agitación asociada, perpetuando así el delirio y sus secuelas cognitivas. El uso de benzodiazepinas, comúnmente empleadas para la sedación, también se identifica como un factor de riesgo específico para el delirio.6 Esto crea un bucle de retroalimentación que atrapa a los pacientes en un estado de conciencia alterada y disfunción cognitiva, lo que dificulta gravemente su trayectoria de recuperación y aumenta significativamente su riesgo de desarrollar PICS. Esta compleja interacción entre los agentes sedantes, la inmovilidad y el delirio pone de manifiesto que el simple aumento de las dosis de sedantes es una solución inadecuada y a menudo contraproducente. Romper este ciclo vicioso requiere un enfoque proactivo y multicomponente centrado en la prevención del delirio en lugar de un tratamiento reactivo. Esto incluye estrategias como la movilización temprana, la optimización de los ciclos de sueño-vigilia, la reorientación frecuente y la presencia activa de la familia.6 Esto enfatiza que el manejo eficaz de la sedación se extiende más allá de la mera administración de fármacos; abarca un enfoque holístico para preservar y promover la salud cerebral en la UCI. La importante carga económica asociada al delirio 12 subraya aún más la importancia crítica de estas estrategias preventivas desde una perspectiva tanto clínica como de economía de la salud.

La ventilación mecánica prolongada, una consecuencia frecuente e inevitable de la sedación excesiva, no es simplemente un indicador pasivo de una enfermedad crítica prolongada; es un factor que contribuye activamente a la disfunción multiorgánica y a una morbilidad profunda a largo plazo. Exacerba directamente la debilidad muscular (DAUCI), aumenta significativamente el riesgo de neumonía asociada al ventilador (NAV), deteriora la función diafragmática y altera gravemente los patrones de sueño, todo lo cual empeora de forma independiente los resultados del paciente y contribuye significativamente al desarrollo del PICS.11 Por lo tanto, el enfoque estratégico en la reducción de la duración de la ventilación mecánica 6 no se trata solo de un único punto final clínico, sino que representa una estrategia integral para mitigar una cascada de complicaciones sistémicas. Esta comprensión profunda implica que las estrategias destinadas a reducir la duración de la ventilación mecánica, como mantener una sedación ligera, implementar la interrupción diaria de la sedación y promover la movilización temprana, no se tratan simplemente de “desconectar a los pacientes del ventilador”. En cambio, son intervenciones críticas y multifacéticas destinadas a preservar la función de los órganos vitales, prevenir la discapacidad física y cognitiva a largo plazo y, en última instancia, mejorar la calidad de vida general del paciente después de la UCI. La complejidad de la asincronía paciente-ventilador 21 refuerza aún más la necesidad de una titulación meticulosa de la sedación en lugar de simplemente aumentarla como una solución general a la disincronía del ventilador.

IV. Monitorización Neurológica Avanzada: Guía para la Sedación Profunda y el Bloqueo Neuromuscular

Aunque la sedación ligera es generalmente preferida y fomentada, la sedación profunda (RASS -4/-5) está clínicamente justificada y es necesaria en condiciones críticas específicas y graves.2 Estas indicaciones específicas incluyen shock grave, síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) grave con una relación PaO2/FiO2 inferior a 150, hipertensión intracraneal (HIC) sospechada o confirmada, síndrome compartimental abdominal y estado epiléptico refractario.2 Los bloqueantes neuromusculares (BNM) se utilizan para facilitar la intubación de secuencia rápida, para asegurar una adaptación óptima del paciente a la ventilación mecánica (particularmente en casos de patología obstructiva grave como el estado asmático), y en situaciones de HIC grave o tétanos.14 En particular, el uso temprano de BNM se recomienda específicamente en pacientes con SDRA que presenten una relación PaO2:FiO2 inferior a 150 y una presión positiva al final de la espiración (PEEP) de 5 cmH2O o superior.14

La monitorización electroencefalográfica (EEG), incluyendo índices derivados como el Índice Biespectral (BIS®) y el Índice de Estado del Paciente (PSI, utilizado por SedLine®), se sugiere encarecidamente cuando el objetivo clínico es la sedación profunda (RASS -4/-5) o cuando se administran bloqueantes neuromusculares (BNM).14

Las ventajas de la monitorización EEG son notables:

  • Información continua, en tiempo real y a pie de cama: El EEG continuo (CEEG) ofrece una monitorización constante de la actividad cerebral, lo que aumenta significativamente la probabilidad de detectar anomalías sutiles como la actividad convulsiva no convulsiva o las ondas patológicas intermitentes.26
  • Mayor sensibilidad para detectar descargas no convulsivas: Proporciona una capacidad superior para identificar convulsiones no convulsivas y ayuda a diferenciar las verdaderas descargas epilépticas de otras formas de actividad motora, lo que es particularmente crucial cuando los signos clínicos están oscurecidos por los BNM.26
  • Proporciona información incluso bajo sedación profunda o bloqueo neuromuscular: Una ventaja clave es su capacidad para proporcionar datos valiosos de la actividad cerebral incluso cuando el paciente está fuertemente sedado o paralizado farmacológicamente, situaciones en las que la evaluación clínica mediante escalas como la RASS deja de ser fiable.25
  • Guía para una terapia segura: El CEEG es muy beneficioso para guiar de forma segura las intervenciones terapéuticas, como la determinación de la dosis precisa y el momento óptimo de administración de fármacos (por ejemplo, barbitúricos, propofol) en condiciones difíciles como el estado epiléptico refractario.26
  • Potencial para la reducción de la dosis de sedantes: Se sugiere que la monitorización electrónica de la actividad cerebral frontal puede ayudar a reducir la dosis total de sedantes administrada a pacientes profundamente sedados al proporcionar una retroalimentación objetiva sobre la profundidad de la sedación.6
  • Correlación con la conciencia: Índices como el BIS demuestran una buena correlación con el nivel de conciencia del paciente; por ejemplo, el riesgo de conciencia o recuerdo intraoperatorio es significativamente bajo (por ejemplo, 5%) cuando el valor del BIS se mantiene por debajo de 60.29

Sin embargo, la monitorización EEG también presenta limitaciones y consideraciones para una interpretación precisa y la gestión de artefactos:

  • Formación especializada y curva de aprendizaje: La interpretación de los resultados complejos del EEG requiere formación especializada, experiencia significativa y una considerable curva de aprendizaje para los profesionales de la salud.26
  • Aumento de la carga de trabajo y las demandas de recursos: La monitorización continua del EEG aumenta la carga de trabajo del equipo de atención médica.26
  • Requiere asistencia permanente de un especialista en electrofisiología: La presencia de un especialista en electrofisiología capacitado suele ser necesaria para una interpretación precisa.26
  • Sujeto a interferencias: Las lecturas pueden verse afectadas por factores relacionados con el paciente (movimientos, sudoración, marcapasos) o factores ambientales (ruidos, monitores, bombas de infusión), lo que puede comprometer la lectura correcta del trazado.26
  • Generación de grandes volúmenes de datos: La monitorización continua produce gigabytes de datos, lo que puede ser un desafío para almacenar y mantener.26
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Tabla 2: Indicaciones Clave y Beneficios de la Monitorización EEG Objetiva en Cuidados Críticos

Indicación Clínica Beneficios Clave de la Monitorización EEG/BIS/SedLine
Sedación Profunda (RASS -4/-5) Asegura la profundidad adecuada de la sedación. 6 Permite la titulación precisa de sedantes para evitar la sobre-sedación. 6
Uso de Bloqueantes Neuromusculares (BNM) Proporciona información sobre la actividad cerebral cuando la evaluación clínica no es posible. 25 Previene la conciencia intraoperatoria o el recuerdo. 29
Estado Epiléptico Refractario Detecta descargas convulsivas no convulsivas ocultas. 26 Guía la titulación de fármacos antiepilépticos. 26
Lesión Cerebral Aguda (ej. HIC) Monitoriza la actividad cerebral en casos de sensorio alterado. 26 Ayuda a detectar isquemia cerebral secundaria a vasoespasmo. 26
Alteración del Sensorio Inexplicada Ayuda a identificar problemas neurológicos subyacentes. 26
Pacientes con Alto Riesgo de Convulsiones Permite la detección temprana de actividad convulsiva electrográfica. 26
Reducción de Dosis de Sedantes Ofrece retroalimentación objetiva para reducir la dosis total de sedantes en pacientes profundamente sedados. 6

V. Estrategias para la Retirada de Sedantes y el Despertar Diario: Interrupción Diaria de la Sedación y Pruebas de Ventilación Espontánea

La interrupción diaria de la sedación (IDS) y las pruebas de ventilación espontánea (PVE) son estrategias fundamentales en el manejo del paciente crítico con ventilación mecánica.22 El objetivo principal de estas prácticas es reducir la dosis total de sedantes administrados y permitir el despertar diario del paciente.23

Los beneficios demostrados de estas estrategias incluyen una reducción en la duración de la ventilación mecánica y una disminución en la estancia en la UCI.22 La IDS ha sido una recomendación en importantes guías de práctica clínica durante casi 20 años, con estudios que confirman su capacidad para reducir el tiempo de ventilación mecánica y la estancia en la UCI.22 Esto se traduce en una menor exposición general a los sedantes para el paciente.22

La implementación práctica de la IDS comienza con la identificación de los candidatos apropiados, excluyendo a aquellos con contraindicaciones como convulsiones activas, abstinencia alcohólica, necesidad creciente de sedación por agitación o inestabilidad clínica.22 Una vez que se identifica a un paciente como candidato, la infusión de sedantes se suspende hasta que el paciente se despierta o muestra signos de agitación, desadaptación o intolerancia al despertar.22 Si el paciente no tolera clínicamente la interrupción, la sedación continua puede reiniciarse, generalmente a la mitad de la dosis previa, tras una valoración del dolor.22 Si el paciente se muestra despierto y tranquilo, se debe valorar la posibilidad de realizar una prueba de ventilación espontánea con el propósito de intentar la extubación.22

Durante la interrupción de la sedación, pueden observarse episodios de confusión, agitación o ansiedad, con el riesgo de autoextubación o retirada de drenajes y accesos vasculares.22 Esta interrupción también puede desencadenar una descarga adrenérgica significativa, con taquicardia e hipertensión arterial de gravedad impredecible.22 Por lo tanto, para garantizar la seguridad durante esta práctica, se recomienda encarecidamente la presencia de un equipo multidisciplinario comprometido y con experiencia en el tema.22

Existe una discusión en la literatura sobre la eficacia de la IDS en el contexto de protocolos de sedación ligera ya implementados. Algunos estudios sugieren que, en pacientes adultos con ventilación mecánica que ya son monitorizados con protocolos de sedación y analgesia dirigidos a una sedación ligera, la adición de una interrupción diaria de la sedación no ha demostrado reducir la duración de la ventilación mecánica ni la estancia en la UCI.22 De hecho, en estos contextos, podría incluso aumentar la demanda de sedación y la carga de trabajo para el personal de enfermería.23 Sin embargo, un análisis de subgrupos en un estudio encontró que los pacientes quirúrgicos y politraumatizados sí mostraron una disminución significativa en el tiempo de ventilación mecánica con la IDS, a diferencia de los pacientes médicos.23

La interrupción diaria de la sedación y las pruebas de ventilación espontánea no son solo intervenciones aisladas, sino estrategias activas de desescalada que prueban la preparación fisiológica del paciente para la liberación del soporte ventilatorio y farmacológico. Este enfoque proactivo va más allá de la simple reducción de la dosis de sedantes; busca activamente la independencia del paciente de la ventilación mecánica y de los fármacos que alteran la conciencia. Al hacerlo, se reduce la exposición innecesaria a sedantes y a la ventilación mecánica, lo que tiene un impacto directo en la prevención de complicaciones asociadas y en la promoción de una recuperación más rápida y completa. Esta estrategia fomenta un entorno de cuidados intensivos que prioriza la autonomía del paciente y la recuperación funcional.

La eficacia de la interrupción diaria de la sedación es altamente dependiente del protocolo de sedación basal ya en uso y de la población de pacientes. Cuando ya se implementa un protocolo de sedación ligera estricto, los beneficios adicionales de la IDS pueden ser menos pronunciados, e incluso podría aumentar la carga de trabajo del personal de enfermería. Esto subraya la importancia de adaptar las estrategias de sedación a las prácticas institucionales existentes y a las características específicas de la población de pacientes. No existe una solución única para todos; la evaluación continua y la adaptación de los protocolos son esenciales para optimizar los resultados. Esto implica que las unidades deben evaluar sus propias prácticas y datos para determinar si la IDS proporciona un beneficio adicional significativo más allá de sus protocolos de sedación ligera ya establecidos, o si el enfoque debe centrarse en la adherencia y mejora de dichos protocolos.

VI. Agentes Farmacológicos en Cuidados Críticos: Una Revisión Exhaustiva

La selección de agentes farmacológicos para la sedación y el bloqueo neuromuscular en la UCI es crucial y debe basarse en el objetivo terapéutico, las características farmacocinéticas y farmacodinámicas de cada fármaco, y el perfil clínico del paciente.

Sedantes

  • Propofol: Este hipnótico de acción rápida actúa potenciando la acción del neurotransmisor GABA en el complejo receptor GABA-A en el sistema nervioso central, lo que resulta en una inhibición de la transmisión sináptica.30 Su alta liposolubilidad le confiere una rápida distribución a los tejidos periféricos y al SNC, con una vida media de distribución de 2-4 minutos.16 El propofol se metaboliza principalmente en el hígado y, en menor medida, de forma extrahepática (renal y pulmonar), formando metabolitos inactivos que se excretan por vía renal.16 Su aclaramiento total excede el flujo sanguíneo hepático, lo que contribuye a su rápida eliminación (aproximadamente 2 L/min).16 No se requieren ajustes especiales de dosis en pacientes con insuficiencia hepática o renal, y no se acumula con infusiones prolongadas.30 El propofol es ideal para procedimientos que requieren una sedación profunda pero de corta duración, y permite evaluaciones neurológicas frecuentes debido a su rápido inicio y final de acción.6 Entre sus efectos adversos se incluyen la hipotensión, la depresión respiratoria dosis-dependiente y, en casos raros con dosis elevadas en UCI, el síndrome de infusión de propofol (PRIS).2
  • Midazolam: Esta benzodiazepina de acción rápida ejerce sus efectos ansiolíticos, anticonvulsivos y relajantes musculares al unirse a los receptores GABA-A en el SNC, potenciando la acción del GABA.32 Se absorbe rápida y completamente por vía oral e intramuscular.32 El midazolam se metaboliza extensamente en el hígado por la isoenzima CYP3A4 del citocromo P450, formando alfa-hidroximidazolam, un metabolito activo que se elimina principalmente por vía renal.17 Su vida media de eliminación es de 1.6 a 6.4 horas, pero puede prolongarse significativamente en adultos mayores, pacientes obesos, cirróticos, en estado crítico y con insuficiencia cardíaca congestiva.32 Aunque es efectivo para calmar a los pacientes y producir ansiólisis, su acumulación con infusiones continuas prolongadas puede resultar en una sedación prolongada, un despertar tardío y un mayor riesgo de delirio y síndrome de abstinencia.6 Se sugiere evitar su uso en infusión continua y preferir bolos intermitentes cuando se utilice en el paciente crítico.6
  • Dexmedetomidina: Este agonista alfa-2 adrenérgico produce sedación y analgesia sin una significativa depresión respiratoria, lo que lo hace particularmente útil en pacientes con riesgo de compromiso respiratorio.6 Su mecanismo de acción implica la activación de receptores alfa-2 en el SNC, lo que reduce la actividad nerviosa y produce relajación.18 La dexmedetomidina se metaboliza ampliamente en el hígado mediante N-glucuronidación, N-metilación y oxidación por el citocromo P450, con metabolitos inactivos que se eliminan principalmente por la orina.33 Su vida media de eliminación es relativamente corta (1.9 a 2.5 horas) y no se acumula con tratamientos de hasta 14 días.18 Sus ventajas incluyen la capacidad de producir una sedación consciente y cooperativa, la reducción del riesgo de delirio y un efecto ahorrador de opioides.6 Sin embargo, puede causar bradicardia e hipotensión, especialmente con dosis de carga o infusiones a altas tasas (>1.4 mcg/kg/h), y se recomienda evitar su uso generalizado de dosis de carga en pacientes críticos.6
  • Ketamina: Es un agente anestésico disociativo que actúa como antagonista no competitivo de los receptores NMDA, interrumpiendo el flujo aferente sensorial a los centros superiores del SNC, lo que resulta en analgesia potente y sedación.19 Se metaboliza fundamentalmente en el hígado a norketamina, un metabolito con propiedades analgésicas débiles, y se excreta por vía renal.19 La ketamina es útil como coadyuvante analgésico y sedante, especialmente en pacientes hemodinámicamente inestables, ya que tiende a estimular el sistema nervioso simpático, aumentando la presión arterial y la frecuencia cardíaca.2 También posee efectos broncodilatadores, siendo útil en pacientes con broncoespasmo agudo.19 Sin embargo, puede aumentar la presión intracraneal (PIC) y causar fenómenos de emergencia como alucinaciones, aunque estos pueden reducirse con la coadministración de otros sedantes.2

Tabla 3: Farmacocinética Comparativa y Consideraciones Clínicas para Sedantes Comunes en UCI

Fármaco Mecanismo de Acción Principal Metabolismo/Eliminación Principal Vida Media de Eliminación (aprox.) Ventajas Clínicas Clave Efectos Adversos/Consideraciones
Propofol Agonista GABA-A Hepático y extrahepático (renal/pulmonar); eliminación renal de metabolitos inactivos. 16 4-7 horas (terminal) 30 Inicio/final de acción rápidos; permite evaluación neurológica frecuente; no acumula. 6 Hipotensión, depresión respiratoria; riesgo de PRIS con dosis altas/prolongadas. 2
Midazolam Agonista GABA-A Hepático (CYP3A4); metabolito activo (alfa-hidroximidazolam); eliminación renal. 17 1.6-6.4 horas; prolongada en críticos/ancianos. 17 Rápida acción, ansiolítico; útil para procedimientos cortos. 31 Acumulación con infusión continua; sedación prolongada; mayor riesgo de delirio y abstinencia. 6
Dexmedetomidina Agonista alfa-2 adrenérgico Hepático (N-glucuronidación, N-metilación, oxidación); eliminación renal de metabolitos inactivos. 33 1.9-2.5 horas; no acumula hasta 14 días. 18 Sedación consciente; mínima depresión respiratoria; reduce delirio; ahorrador de opioides. 6 Bradicardia, hipotensión; evitar dosis de carga rutinarias. 6
Ketamina Antagonista NMDA Hepático (a norketamina, metabolito activo débil); eliminación renal. 19 2-3 horas (terminal) 34 Analgésico potente; coadyuvante en inestabilidad hemodinámica; broncodilatador. 2 Aumento de PA/FC/PIC; salivación; fenómenos de emergencia (alucinaciones). 2
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Bloqueantes Neuromusculares (BNM)

Los bloqueantes neuromusculares son agentes que impiden la transmisión de impulsos nerviosos motores al músculo esquelético, induciendo parálisis.35 Su uso en cuidados críticos está reservado para indicaciones específicas y debe ser siempre acompañado de sedación profunda y monitorización.

  • Indicaciones Específicas: Los BNM se utilizan para facilitar la intubación traqueal, especialmente en inducción de secuencia rápida, y para optimizar la adaptación del paciente a la ventilación mecánica en condiciones como el SDRA grave (PaO2:FiO2 < 150), el estado asmático severo, la hipertensión intracraneal refractaria, el tétanos, o para reducir el consumo de oxígeno en estados de shock.14

  • Agentes Comúnmente Utilizados:

    • Rocuronio (Bromuro de Rocuronio): Es un bloqueante neuromuscular no despolarizante de inicio rápido y duración intermedia.25 Se utiliza para facilitar la intubación y la ventilación mecánica en la UCI.36 Su metabolismo y eliminación son predominantemente hepáticos y biliares, con cierta eliminación renal.37 Los efectos adversos incluyen taquicardia e hipotensión, y su uso prolongado, especialmente con corticosteroides, puede asociarse con debilidad muscular prolongada y miopatía del paciente crítico.25
    • Cisatracurio: Otro bloqueante neuromuscular no despolarizante de duración intermedia.38 Una de sus principales ventajas es su eliminación, que se produce predominantemente por la vía de Hofmann (hidrólisis pH y temperatura-dependiente), lo que lo hace prácticamente independiente de la función hepática o renal.39 Esto lo convierte en una opción de elección en pacientes hemodinámicamente inestables o con disfunción orgánica.39 Presenta una liberación de histamina reducida, lo que minimiza los efectos cardiovasculares.39 Sus metabolitos son inactivos y se eliminan por vía renal.38 Al igual que otros BNM, el uso prolongado puede contribuir a la debilidad muscular adquirida en la UCI.25
    • Vecuronio (Bromuro de Vecuronio): Es un bloqueante neuromuscular no despolarizante de duración intermedia.20 Se metaboliza principalmente en el hígado, con eliminación biliar y renal.20 Tiene un metabolito activo (3-desacetil vecuronio) que puede acumularse en caso de disfunción renal o uso prolongado, lo que puede llevar a un bloqueo neuromuscular prolongado.20 Sus efectos adversos incluyen hipotensión y bradicardia.20
  • Necesidad Absoluta de Sedación Profunda y Monitorización: Es imperativo que el uso de BNM se acompañe siempre de una sedación profunda adecuada, ya que estos fármacos paralizan los músculos pero no afectan la conciencia ni la percepción del dolor.2 La falta de sedación concomitante puede resultar en una experiencia traumática de conciencia con parálisis. Además, la monitorización objetiva de la función neuromuscular, como la estimulación del nervio periférico (por ejemplo, Train-of-Four, TOF), es esencial para guiar la dosificación, prevenir la infradosificación o sobredosificación, y facilitar la reversión del bloqueo.14

Tabla 4: Visión General de los Bloqueantes Neuromusculares: Indicaciones, Farmacocinética y Riesgos

Fármaco Tipo Mecanismo de Eliminación Principal Duración de Acción (aprox.) Indicaciones Clave en UCI Riesgos/Consideraciones
Rocuronio No despolarizante Hepática/Biliar (con eliminación renal) 37 Intermedia (30-45 min) 25 Intubación rápida; VM en SDRA; HIC. 28 Taquicardia, hipotensión; debilidad muscular prolongada con corticoides. 25
Cisatracurio No despolarizante Vía de Hofmann (independiente de órganos) 39 Intermedia (22-29 min vida media) 38 VM prolongada; disfunción hepática/renal; inestabilidad hemodinámica. 38 Mínima liberación de histamina; riesgo de debilidad muscular adquirida en UCI. 25
Vecuronio No despolarizante Hepática/Biliar (con eliminación renal) 20 Intermedia (25-30 min) 20 VM en SDRA; HIC. 20 Metabolito activo (3-desacetil vecuronio) con riesgo de acumulación; hipotensión, bradicardia. 20

VII. El Equipo Multidisciplinario: Piedra Angular de la Gestión Segura y Eficaz de la Sedación

La gestión segura y eficaz de la sedación en la UCI es inherentemente una tarea colaborativa que requiere la participación activa de un equipo multidisciplinario.1 Este equipo típicamente incluye médicos intensivistas, personal de enfermería, terapeutas respiratorios, farmacéuticos y auxiliares de enfermería, todos trabajando en conjunto para optimizar la atención al paciente.1 La comunicación efectiva y el trabajo en equipo son esenciales para la atención óptima del paciente, especialmente en situaciones de riesgo vital en la UCI.1

El impacto transformador de los protocolos de sedación guiados por enfermería es notable. Las enfermeras, por su proximidad constante y su papel en la atención las 24 horas, se encuentran en una posición privilegiada para la evaluación continua y el control del dolor y la sedación.1 La implementación de protocolos multidisciplinarios de analgosedación, con un fuerte componente de liderazgo y ejecución por parte de enfermería, ha demostrado mejoras significativas en los resultados de los pacientes.1

Estos protocolos han llevado a:

  • Mejora de la adherencia a los objetivos de sedación y reducción de la exposición a la medicación: Los protocolos guiados por enfermería han demostrado reducir el uso de benzodiazepinas y opioides en infusión continua, al tiempo que aumentan la frecuencia de registro de escalas de sedación y dolor como RASS y ESCID.4 Esto se traduce en una mayor adecuación de las dosis a las necesidades del paciente.9
  • Disminución de la incidencia de neumonía asociada a la ventilación (NAV) y delirio: La reducción de la duración de la ventilación mecánica y la promoción de una sedación más ligera, facilitadas por estos protocolos, contribuyen a una menor incidencia de NAV y episodios de delirio.1
  • Menor duración de la ventilación mecánica y reducción de la estancia en la UCI/hospital: Los protocolos guiados por enfermería han demostrado reducir la duración de la ventilación mecánica y, en algunos casos, la estancia en la UCI y el hospital.4 Aunque algunos estudios no muestran una reducción estadísticamente significativa en la duración de la VM, sí evidencian una disminución en las dosis de sedantes y una mejora en la monitorización.4

Las estrategias para el empoderamiento y la formación del equipo son esenciales para el éxito de estos protocolos. Esto incluye sesiones de formación y sensibilización para médicos y enfermeras, el desarrollo de protocolos basados en la evidencia por un grupo multidisciplinario, la difusión del protocolo mediante pósteres y algoritmos de bolsillo, y la designación de enfermeras líderes a pie de cama para resolver dudas y guiar al equipo.9 La implementación de medidas de mejora continua, como sesiones de retroalimentación, la incorporación de objetivos de sedación en los planes de tratamiento médicos y la estandarización de la comunicación en los cambios de turno, son prácticas clave para mantener la adherencia y optimizar los resultados.9

Las enfermeras son agentes centrales de cambio en la gestión de la sedación en la UCI. Su posición única, caracterizada por la proximidad continua al paciente, la evaluación constante y la capacidad de individualizar los cuidados, las convierte en actores pivote para impulsar el cambio de paradigma hacia una sedación más segura y eficaz. Las enfermeras son las primeras en detectar el dolor, la ansiedad o la agitación, y su formación especializada en cuidados críticos les permite aplicar protocolos de forma proactiva, ajustando las dosis de fármacos y promoviendo medidas no farmacológicas. Esta capacidad de respuesta en tiempo real y su visión holística del paciente, que integra aspectos humanísticos y científicos, son fundamentales para la implementación exitosa de los protocolos de sedación dirigida por objetivos. Su rol va más allá de la administración de medicamentos; son gestoras del confort y la seguridad del paciente, lo que las posiciona como líderes en la mejora de la calidad de la atención en la UCI.

Los protocolos estructurados, más allá de la atención individual del paciente, actúan como habilitadores de la mejora sistémica de la calidad. Al estandarizar la evaluación, la dosificación y las estrategias de manejo, estos protocolos permiten la recopilación de datos consistentes y comparables, lo que a su vez facilita la evaluación objetiva del rendimiento de la unidad y la identificación de áreas de mejora. Esta capacidad de análisis sistemático es crucial para la adaptación continua de las prácticas basadas en la evidencia, asegurando que la atención no solo sea segura y efectiva para el paciente individual, sino que también evolucione y se optimice a nivel de la unidad y del sistema de salud. Los protocolos transforman la práctica clínica de una serie de decisiones individuales a un enfoque coherente y basado en datos, lo que conduce a resultados superiores y a una mayor eficiencia en el uso de los recursos.

VIII. Conclusión: Avances en la Sedación Centrada en el Paciente en la UCI

La optimización de la sedación en pacientes críticos es un componente esencial de la atención intensiva moderna, fundamental para mejorar los resultados y la calidad de vida post-UCI. La evidencia actual respalda firmemente un cambio de paradigma hacia la sedación dirigida por objetivos, priorizando la analgesia y la sedación ligera para minimizar la exposición a fármacos y sus consecuencias negativas.

Las recomendaciones clave para una práctica de sedación óptima incluyen:

  • Sedación Dirigida por Objetivos: La sedación debe ser siempre guiada por objetivos claros, con un enfoque en la sedación consciente (RASS -1/0) para la mayoría de los pacientes. La Escala de Agitación-Sedación de Richmond (RASS) es una herramienta invaluable para esta evaluación estandarizada y la comunicación interprofesional.
  • Minimización de la Sedación Excesiva: Se debe evitar la sedación profunda rutinaria debido a sus graves consecuencias a corto plazo (depresión respiratoria, inestabilidad hemodinámica, VM prolongada) y a largo plazo (delirio, PICS, deterioro cognitivo, aumento de la mortalidad). Es fundamental romper el ciclo vicioso entre la sedación profunda y el delirio.
  • Monitorización Avanzada: En los casos en que la sedación profunda (RASS -4/-5) o el uso de bloqueantes neuromusculares sean necesarios, la monitorización electroencefalográfica (EEG), como el BIS o SedLine, es crucial para guiar la profundidad de la sedación y garantizar la seguridad del paciente.
  • Estrategias de Despertar Diario: La interrupción diaria de la sedación y las pruebas de ventilación espontánea son herramientas efectivas para reducir la dosis total de sedantes y la duración de la ventilación mecánica, aunque su beneficio adicional puede variar en unidades con protocolos de sedación ligera ya establecidos.
  • Selección Farmacológica Juiciosa: La elección de los agentes sedantes y bloqueantes neuromusculares debe ser individualizada, considerando sus perfiles farmacocinéticos y farmacodinámicos, así como las características clínicas del paciente. Se priorizan los agentes con vidas medias cortas y menor acumulación.
  • Enfoque Multidisciplinario: La gestión de la sedación es una responsabilidad compartida que requiere la colaboración estrecha de médicos, enfermeras, terapeutas respiratorios y farmacéututicos. Los protocolos guiados por enfermería han demostrado ser particularmente efectivos en la mejora de la adherencia a los objetivos de sedación y en la optimización de los resultados del paciente.

El compromiso con una atención individualizada y basada en la evidencia es fundamental. Al adoptar estas prácticas, las unidades de cuidados intensivos pueden avanzar hacia una sedación más segura y humana, centrada en la recuperación funcional y la calidad de vida del paciente después del alta. La investigación continua en este campo es esencial para refinar aún más las estrategias y adaptar las prácticas a las complejidades cambiantes de la atención al paciente crítico.

Bibliografia

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