1. Introducción: El Desafío Equilibrado de la Reanimación
Restablecer el volumen intravascular en el entorno prehospitalario representa uno de los dilemas más delicados de la medicina de urgencias: ¿cómo optimizar la entrega sistémica de oxígeno sin agravar simultáneamente el edema cerebral o desencadenar una mayor hemorragia?
En la atención del traumatismo craneoencefálico (TCE) severo, el objetivo central de este cuarto eje de manejo es sumamente claro: restaurar la precarga y la oxigenación sistémica para proteger el tejido cerebral en riesgo. Sin embargo, la brecha entre las presunciones teóricas y la práctica médica basada en evidencia ha generado importantes debates. A continuación, analizaremos cómo la investigación rigurosa ha transformado nuestra comprensión sobre el uso de cristaloides y terapia osmolar en el campo.
2. Corrección Inmediata: El Rol Ineludible de los Cristaloides Isotónicos
Frente a la presencia de episodios hipotensivos en el paciente con traumatismo craneoencefálico, la vacilación no es una opción. La hipotensión compromete gravemente la perfusión cerebral, por lo que su corrección inmediata constituye una prioridad absoluta antes de considerar cualquier otra intervención avanzada.
Para lograr este restablecimiento hemodinámico inicial, la evidencia clínica respalda únicamente a dos soluciones como cristaloides isotónicos de elección:
- Solución salina normal al 0.9%
- Ringer Lactato
Mantener la estabilidad hemodinámica mediante estas dos únicas opciones validadas sigue siendo el pilar fundamental del soporte prehospitalario. Antes de considerar alternativas más complejas o esquemas osmoterapéuticos de alta concentración, la restitución del volumen con estos cristaloides isotónicos garantiza el sustento básico para la perfusión tisular sin introducir riesgos no calculados.
3. Salino Hipertónico al 7.5%: Por Qué la Evidencia Desmintió la Promesa Prehospitalaria
Durante años, el uso del suero salino hipertónico generó una gran expectativa en la medicina prehospitalaria. La hipótesis inicial era sumamente atractiva: administrar cloruro de sodio al 7.5% (con o sin dextrano) permitiría cumplir una doble promesa: restaurar la volemia con un menor volumen de fluido y, simultáneamente, modular el edema cerebral.
Sin embargo, la validez de esta teoría fue sometida a la prueba más rigurosa mediante el gran ensayo clínico aleatorizado del Consorcio ROC, liderado por Bulger y colaboradores en 2010. Este estudio evaluó la administración de esta solución en pacientes con traumatismo craneoencefálico severo sin shock hipovolémico.
Los resultados fueron contundentes: la administración de un bolo inicial de 250 ml de salino hipertónico al 7.5% no aportó beneficio clínico alguno en comparación con la solución salina normal al 0.9%, fallando simultáneamente en demostrar la reducción efectiva del volumen necesario y la modulación clínica del edema cerebral. Específicamente, no se observaron mejoras en:
- La supervivencia a los 28 días.
- Los desenlaces neurológicos a los 6 meses.
- Los requerimientos intrahospitalarios de monitorización de la presión intracraneal (PIC) o de intervenciones quirúrgicas.
“En consecuencia, las directrices no recomiendan su uso rutinario como terapia cerebral específica en el campo.”
Este hallazgo supuso un hito fundamental en la medicina de urgencias: desmantelar prácticas rutinarias basadas únicamente en plausibilidad biológica no comprobada demuestra por qué los ensayos clínicos aleatorizados deben gobernar los protocolos prehospitalarios, evitando intervenciones complejas que no aportan un beneficio real al paciente.
4. Manitol Administrado en Campo: Restringido Exclusivamente para Emergencias Inminentes
El papel del manitol en la reanimación prehospitalaria suele ser objeto de interpretación errónea. Es fundamental precisar que no existe evidencia de nivel uno que respalde el uso sistemático o rutinario del manitol antes del ingreso del paciente al centro hospitalario.
La aplicación de manitol en el campo se encuentra estrictamente restringida a una única indicación de rescate: la presencia de signos clínicos inminentes de herniación uncal o transtentorial, y únicamente en pacientes que se encuentren hemodinámicamente estables.
El uso indiscriminado de agentes osmóticos fuera de estos criterios representa un riesgo clínico considerable. Administrar manitol sin cumplir estrictamente con los criterios de estabilidad hemodinámica y sospecha clínica de herniación inminente puede comprometer aún más el estado del paciente, subrayando que la osmoterapia en el campo no es una medida profiláctica ni de rutina, sino una herramienta de rescate restringida a emergencias extremas.
5. Conclusión: Decisiones Basadas en Evidencia para Salvar el Cerebro
El abordaje hemodinámico en el traumatismo craneoencefálico severo exige un apego estricto a los datos científicos disponibles. La evidencia actual reafirma la primacía de los cristaloides isotónicos para combatir de inmediato la hipotensión, descarta el beneficio del salino hipertónico rutinario en el entorno prehospitalario y restringe categóricamente el manitol para situaciones de emergencia inminente por herniación en pacientes hemodinámicamente estables.
Como profesionales de la salud y divulgadores científicos, nos corresponde formularnos una pregunta clave: ¿Estamos aplicando protocolos guiados por la solidez de los ensayos clínicos o seguimos arrastrando inercias basadas en meras presunciones teóricas? La protección del cerebro lesionado comienza con decisiones rigurosas basadas estrictamente en la evidencia.

Graduado en Lic. Kinesiología y Fisiatría (UBA). Especialista en rehabilitación cardio respiratoria (Fundación Favaloro). Compartiendo conocimiento basado en la evidencia de manera accesible.