El síncope se define como una pérdida transitoria y abrupta de la conciencia, acompañada de una pérdida del tono postural secundaria a la hipoperfusión cerebral, seguida de una recuperación espontánea. A menudo, las lipotimias deben ser evaluadas como síncope debido a su similitud clínica. Este fenómeno presenta una distribución bimodal, afectando principalmente a individuos entre 10 y 30 años, y a aquellos mayores de 70 años. Aunque la mayoría de las causas son benignas y autolimitadas, el síncope puede ser indicativo de patologías graves, afectando significativamente el pronóstico del paciente según la enfermedad subyacente.


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El diagnóstico del síncope puede ser complejo y multifacético. El interrogatorio inicial es fundamental para evaluar el número de episodios, los síntomas asociados, los pródromos y la posición del paciente al momento del evento. Por ejemplo, síntomas como disnea súbita o precordalgia pueden sugerir tromboembolismo pulmonar (TEP) o infarto agudo de miocardio (IAM), respectivamente. Los pródromos como náuseas y sudoración suelen preceder al síncope vasovagal, mientras que la pérdida súbita de conciencia sin pródromos puede ser indicativa de una arritmia. La duración del episodio y la recuperación también ofrecen pistas sobre la etiología subyacente.

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Los estudios complementarios juegan un rol crucial en la confirmación del diagnóstico. El electrocardiograma (ECG) debe realizarse en todos los pacientes con síncope, ya que aunque tiene un bajo rendimiento diagnóstico, puede identificar arritmias e isquemia. Dependiendo del contexto clínico, se pueden solicitar análisis de laboratorio, como pruebas de glucosa para descartar hipoglucemias, y estudios de imágenes como tomografías computarizadas (TC) cerebrales o ecocardiogramas transtorácicos (ETT) en casos sospechosos de patología estructural cardíaca.
La estratificación del riesgo es fundamental para determinar la necesidad de hospitalización. Factores de alto riesgo incluyen un ECG patológico, antecedentes de cardiopatía estructural, presión arterial sistólica baja, hematocrito bajo, disnea y antecedentes familiares de muerte súbita. Pacientes con alguna de estas características deben ser considerados para internación, ya sea para diagnóstico o tratamiento, como en casos de arritmias o síncope por isquemia.

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(1) Schaal SF, Nelson SD, Boudoulas H, Lewis RP. Syncope. Curr Probl Cardiol. 1992 Apr;17(4):205-64. doi: 10.1016/0146-2806(92)90002-6. PMID: 1563273.

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